El momento de la partida terrenal es uno de los grandes misterios de la vida, aunque todos la enfrentamos tarde o temprano, lo que sucede en los últimos instantes antes de morir todavía no está completamente resuelto por la ciencia.
Sin embargo, investigaciones recientes han empezado a revelar procesos fascinantes tanto en el cuerpo como en el cerebro, desafiando algunas creencias tradicionales.
1. El cuerpo inicia su proceso de apagado
La partida clínica se define cuando el corazón deja de latir y la respiración cesa. En ese momento la circulación sanguínea se detiene, los órganos vitales dejan de recibir oxígeno y el cuerpo ya no puede mantener las funciones que sostienen la vida.
Aunque este punto se considera el final de la vida, el proceso biológico no termina de inmediato. El cuerpo experimenta una serie de cambios progresivos a medida que cesa cada sistema.
2. El cerebro puede mostrar actividad incluso cuando el corazón se detiene
Una de las sorpresas más recientes de la neurociencia es que el cerebro no se apaga instantáneamente cuando se detiene el corazón. Estudios con EEG en humanos han demostrado que en los momentos próximos y hasta minutos después de que el corazón deja de latir, el cerebro puede generar patrones de actividad eléctrica.
Investigaciones han observado picos de actividad en ondas gamma las mismas asociadas con memoria, emoción y conciencia alrededor del momento en que el corazón y la circulación fallan.
Esto sugiere que algunas áreas del cerebro podrían seguir funcionando, al menos brevemente, incluso cuando el resto del cuerpo ha cesado sus funciones vitales.
3. ¿Por qué algunas personas recuerdan sus vidas o ven una luz?
Las experiencias cercanas a la partida (ECM) son relatos que hacen pacientes que han estado al borde de esta y luego han sido reanimados. Muchos afirman haber sentido una sensación de paz o bienestar, visión de una luz brillante, sentimiento de desprenderse del cuerpo, recuerdos intensos de la propia vida.
Aunque no todos los científicos están de acuerdo sobre su significado, muchos creen que estas sensaciones podrían estar relacionadas con la actividad neurológica residual en el cerebro moribundo.
4. El “último resplandor” del cerebro: ciencia vs. mito
Una neurocientífica ha señalado que justo antes de partir, ciertas regiones del cerebro pueden mostrar un incremento temporal de actividad, especialmente en ondas asociadas con la conciencia y percepción.
Esto no significa que exista conciencia completa, ni supone evidencia de vida después de la partida, pero sí indica que el cerebro podría entrar en un estado transitorio de actividad organizada antes de apagarse por completo.
5. Mitos comunes versus lo que dice la ciencia
Un mito común es que “El cerebro sigue pensando durante largos minutos después de la muerte”. La ciencia actual no respalda la idea de que el cerebro continúe operando con pensamiento consciente prolongado después de perder los signos vitales. El registro de actividad eléctrica no prueba necesariamente experiencias conscientes plenas, sino más bien fase finales de descarga neuronal.
6. ¿Qué sienten realmente las personas al partir?
Debido a las limitaciones éticas y técnicas, el estudio directo de experiencias conscientes al partir es difícil. Gran parte de la información proviene de pacientes revividos después de paro cardíaco, monitoreos de EEG en entornos hospitalarios, testimonios de ECM y análisis clínicos.
Los investigadores aún debaten si estas experiencias provienen de procesos neurológicos o si hay otros factores involucrados.
7. ¿Qué nos enseña la ciencia sobre la conciencia y la partida?
La ciencia moderna ha acortado la brecha entre lo que es medible y lo que antes se consideraba inanalyzable: ha demostrado que el cerebro muestra actividad estructurada en los últimos momentos de la vida y que esta actividad podría correlacionarse con percepciones que muchas culturas e individuos han interpretado como espirituales o trascendentales.
Los momentos finales de la vida son un terreno donde la biología, la neurociencia y la conciencia se intersectan de forma compleja. Aunque la partida es el cese de las funciones vitales, el cuerpo y el cerebro exhiben fases de actividad que están empezando a ser comprendidas por la ciencia y que desafían las ideas tradicionales que se tenían sobre el apagado instantáneo del sistema nervioso.
Este conocimiento no solo satisface nuestra curiosidad, sino que también abre nuevas preguntas sobre lo que significa ser consciente, cómo interpretamos la experiencia humana y qué ocurre en ese último umbral que todos, inevitablemente, enfrentaremos.