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¿Por qué algunos hombres prefieren a las mujeres con este tipo de cuerpo? Lo que la ciencia ha descubierto sobre este tipo de cuerpo.

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¿Por qué una misma silueta puede resultar especialmente atractiva para algunas personas y pasar prácticamente desapercibida para otras? La respuesta parece ir mucho más allá del peso.

Durante décadas, investigadores han estudiado características como la relación entre cintura y cadera, la distribución de la grasa y las proporciones corporales para intentar comprender qué ocurre cuando nuestro cerebro evalúa visualmente un cuerpo.

Los resultados han dejado algo interesante: no siempre importa cuánto pesa una mujer, sino cómo está distribuido ese peso.

La proporción cintura-cadera llamó la atención de los científicos

Uno de los indicadores más investigados es la relación cintura-cadera (RCC), que se calcula dividiendo la medida de la cintura entre la de las caderas.

Los primeros estudios sobre el tema encontraron que determinadas proporciones eran calificadas como atractivas con mayor frecuencia por los participantes masculinos.

Esto podría ayudar a explicar por qué una mujer con caderas relativamente anchas y cintura visible puede llamar la atención incluso teniendo un peso corporal mayor que otra mujer.

Sin embargo, no existe una medida que resulte atractiva para todos. La cultura, la edad, las experiencias personales y las preferencias individuales también intervienen en estas atracciones.

¿Qué detecta realmente el cerebro cuando observa una silueta?

Aquí está una de las partes más curiosas, cuando observamos un cuerpo no analizamos conscientemente centímetros, kilos o porcentajes. El cerebro procesa rápidamente elementos como simetría, proporción, volumen y contraste entre distintas zonas corporales.

Por eso dos mujeres que utilizan la misma talla pueden producir una impresión visual completamente diferente. Incluso dos mujeres con exactamente el mismo peso pueden tener siluetas muy distintas debido a su estructura ósea, cantidad de músculo y distribución del tejido adiposo.

Y esta última característica también interesa a los médicos.

No toda la grasa corporal se comporta igual

Una mujer puede acumular mayor cantidad de tejido adiposo alrededor de caderas y muslos, mientras otra puede concentrarlo principalmente alrededor de la cintura.

Visualmente ambas podrían tener un volumen corporal parecido, pero metabólicamente no necesariamente ocurre lo mismo. La grasa localizada debajo de la piel se conoce como grasa subcutánea. En cambio, la grasa visceral se encuentra más profundamente en el abdomen, alrededor de los órganos.

Una acumulación elevada de grasa visceral se asocia con mayor riesgo de problemas metabólicos y cardiovasculares. Por esta razón, actualmente la medicina no se limita únicamente a preguntar “¿cuánto pesa?” pues también importa dónde se encuentra ese peso.

Una cintura aparentemente normal no siempre cuenta toda la historia

El índice de masa corporal (IMC) continúa utilizándose como herramienta clínica, pero tiene limitaciones importantes. No distingue directamente entre músculo y grasa ni muestra dónde se almacena el tejido adiposo.

Por eso, dependiendo del paciente, los profesionales pueden complementar la evaluación con la circunferencia abdominal, presión arterial y análisis de glucosa, colesterol y triglicéridos.

Una persona puede incluso mantener un peso aparentemente adecuado y presentar alteraciones metabólicas que solamente aparecen mediante una evaluación médica.

¿Qué tienen que ver las hormonas con las curvas?

Los estrógenos participan en los patrones de distribución del tejido adiposo femenino, especialmente después de la pubertad. La genética, además, influye considerablemente en qué zonas tienen mayor tendencia a almacenar grasa.

Esto ayuda a explicar por qué algunas mujeres desarrollan naturalmente más volumen en caderas y muslos mientras otras acumulan proporcionalmente más tejido alrededor del abdomen.

Pero la distribución puede cambiar.

El embarazo, los cambios importantes de peso, el envejecimiento y especialmente la menopausia pueden modificar progresivamente dónde se almacena la grasa corporal.

El cambio que ocurre después de la menopausia

Con la disminución de estrógenos durante la menopausia, muchas mujeres experimentan una tendencia a acumular proporcionalmente más grasa en la región abdominal.

Este cambio interesa especialmente desde el punto de vista médico porque el aumento de grasa abdominal puede coincidir con cambios en colesterol, presión arterial, sensibilidad a la insulina y riesgo cardiovascular.

Por eso una modificación importante de la cintura con el paso de los años no debería analizarse únicamente como un asunto estético.

<Dos cuerpos parecidos pueden tener una salud completamente diferente

Esta quizá sea la conclusión más importante.

Mirando únicamente una fotografía no podemos determinar si una persona tiene colesterol alto, resistencia a la insulina, diabetes o buena salud metabólica.

Para evaluar estos riesgos pueden ser necesarias mediciones y pruebas como de presión arterial, glucosa en ayunas, hemoglobina A1c, colesterol LDL y HDL, triglicéridos y circunferencia de cintura.

Los antecedentes familiares, alimentación, actividad física, tabaquismo y edad también forman parte de la evaluación.

¿Cuál tipo de cuerpo tendría ventaja según los estudios?

Los números 3 y 4 son los que mejor permiten explicar la investigación sobre proporción cintura-cadera, porque visualmente presentan un contraste claro entre ambas zonas.

Pero hay un detalle importante que puede hacer el artículo más interesante: la ciencia no demuestra que los hombres simplemente prefieran “más glúteos” o “más peso”.

En muchos estudios importa la proporción del conjunto corporal. Una mujer puede tener mayor peso y conservar una cintura relativamente definida, mientras otra mucho más delgada puede tener menos contraste entre cintura y cadera.

Por eso, cuando existen factores de riesgo o cambios importantes en el peso o la cintura, una evaluación médica puede proporcionar mucha más información que cualquier número en la báscula.

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