La actividad íntima entre los humanos no solo es una expresión de afecto, también tiene múltiples efectos beneficiosos en el cuerpo y la mente. Pero, ¿qué sucede cuando pasas mas de una semana sin tener intimidad? Seguro estas pensando que una semana es poco tiempo, pero si, hay algunos cambios leves en nuestro cuerpo.
Estos son los cambios que puedes tener si duras mas de una semana…
1. Niveles hormonales menos estables
La intimidad activa la producción de hormonas como la oxitocina, la dopamina y la serotonina. Al interrumpirse esta actividad, estas hormonas se estabilizan y podrían disminuir ligeramente, lo que podría afectar bastante el estado de ánimo en personas sensibles a estos cambios.
2. Aumento del estrés
Durante la actividad íntima se liberan sustancias que ayudan a reducir el estrés y relajar el cuerpo. Sin esta válvula de escape, podrías tardar más en sentirte relajado, aunque otros métodos como el ejercicio, la meditación o una buena charla también ayudan.
3. Menor exposición a bacterias externas
La pausa en las relaciones íntimas también implica menos exposición a bacterias externas, lo cual puede reducir el riesgo de infecciones leves, especialmente si no se utiliza protección recomendada.
4. Insomnio
Algunas personas reportan dormir mejor después de tener el encuentro, gracias a las hormonas liberadas. Sin embargo, si ya tienes un buen hábito de sueño, esto no debería afectarte de manera significativa.
5. Disminución del deseo
Una pausa en estas actividades puede causar que algunas personas experimenten una baja del deseo debido a la abstinencia, mientras que otras pueden sentir un leve aumento si no existe estímulo emocional o físico durante ese tiempo.
¿Es malo dejar de tener intimidad por una semana?
En realidad, no. No tener encuentros por una semana no representa ningún problema para la salud en personas sanas. Cada cuerpo y cada relación es diferente. Lo importante es mantener una vida equilibrada, con buena comunicación, hábitos saludables y bienestar emocional.
No se puede negar que esto es una parte esencial para llevar vida plena. Si estás en una pausa, por decisión propia o por circunstancias, no te preocupes.