Salud

Lesiones rojas y escamosas: qué podrían indicar y cuándo consultar a un dermatólogo.

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Cuando aparecen manchas rojas, placas inflamadas, descamación o pequeñas lesiones distribuidas en brazos, piernas, rodillas o codos, a muchos les llega a la mente una alergia.

Pero es importante tener en mente que no siempre se trata de una reacción alérgica simple. Algunas enfermedades inflamatorias de la piel pueden provocar brotes visibles, molestos y persistentes.

Una de las condiciones que puede producir lesiones parecidas es la psoriasis, especialmente cuando aparecen placas rojizas, engrosadas o escamosas en zonas como rodillas, codos, cuero cabelludo o tronco.

Mayo Clinic describe la psoriasis como una enfermedad de la piel que causa erupciones con parches con picazón y escamas, con frecuencia en rodillas, codos, tronco y cuero cabelludo.

¿Qué es la psoriasis y por qué puede verse así?

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica relacionada con una alteración del sistema inmunológico. En muchas personas, provoca que las células de la piel se acumulen más rápido de lo normal, formando áreas rojizas, elevadas, secas, escamosas o irritadas.

La National Psoriasis Foundation explica que la psoriasis es una enfermedad inmunomediada, no contagiosa, que puede causar parches rojos o descoloridos, escamosos y con picazón en la piel.

En el tipo más común, conocido como psoriasis en placas, las lesiones pueden verse como zonas gruesas, inflamadas y cubiertas por escamas. Cleveland Clinic también señala que la psoriasis puede causar áreas gruesas de piel descolorida cubiertas por escamas, conocidas como placas.

Estas placas pueden provocar:

– Picazón.
– Ardor o sensibilidad.
– Piel seca o agrietada.
– Enrojecimiento intenso.
– Descamación.
– Brotes que van y vienen.

¿Por qué aparece en la mayoría de los casos en rodillas, codos y brazos?

Las zonas como rodillas, codos y antebrazos suelen estar expuestas a fricción, presión o resequedad. En personas con tendencia a psoriasis u otras dermatitis inflamatorias, estas áreas pueden reaccionar con placas visibles.

También existe algo llamado fenómeno de Koebner, en el que ciertas lesiones de psoriasis pueden aparecer en zonas donde la piel sufrió roce, raspaduras, irritación o trauma.

Otras condiciones que pueden parecerse

Aunque la imagen pueda recordar a psoriasis, existen otras posibilidades que un dermatólogo debe descartar.

1. Dermatitis o eczema
La dermatitis puede causar enrojecimiento, picazón, resequedad, descamación y lesiones inflamadas. En algunos casos puede confundirse con psoriasis, especialmente cuando la piel está muy irritada.

2. Reacción alérgica
Algunos medicamentos, alimentos, productos de higiene, perfumes, telas, metales o químicos pueden provocar erupciones en la piel. Si el brote apareció de forma repentina después de usar algo nuevo, esta posibilidad debe considerarse.

3. Infecciones de la piel
Algunas infecciones bacterianas, virales o por hongos pueden causar enrojecimiento, lesiones, costras o inflamación. Si hay secreción, pus, fiebre, dolor intenso o calor en la zona, se debe buscar atención médica con rapidez.

4. Enfermedades autoinmunes o inflamatorias
Algunas enfermedades del sistema inmune también pueden reflejarse en la piel. Por eso, cuando las lesiones son extensas, repetitivas o muy inflamadas, conviene hacer una evaluación completa.

¿La psoriasis es contagiosa?

Este punto es muy importante, la psoriasis no se contagia por tocar la piel, compartir ropa, abrazar o convivir con una persona que la tenga.

Es una condición inflamatoria relacionada con el sistema inmunológico, no una infección que se transmite de una persona a otra. La National Psoriasis Foundation también la describe como una enfermedad no contagiosa.

¿Tiene tratamiento?

Sí, aunque la psoriasis puede ser crónica, existen tratamientos para controlar los brotes, reducir la inflamación, mejorar la apariencia de la piel y aliviar síntomas como picazón o descamación.

Entre las opciones que el médico puede considerar están:

– Cremas hidratantes especiales.
– Corticoides tópicos recetados.
– Cremas con vitamina D u otros activos.
– Tratamientos para reducir escamas.
– Fototerapia.
– Medicamentos sistémicos.
– Biológicos en casos moderados o severos.

La elección del tratamiento depende de la extensión de las lesiones, la zona afectada, la intensidad de los síntomas, la edad del paciente, otros problemas de salud y si existe dolor articular.

Lo que no se recomienda hacer en casa

Cuando una lesión se ve muy inflamada, es común querer aplicar cualquier crema “fuerte” para que desaparezca rápido. Pero esto puede empeorar el problema si no se sabe la causa.

Evita:
– Usar antibióticos sin receta.
– Aplicar corticoides potentes sin indicación médica.
– Rascar o arrancar escamas.
– Usar limón, alcohol, pasta dental o remedios irritantes.
– Cubrir lesiones con productos perfumados.
– Automedicarte si hay pus, fiebre o dolor.

Mientras se espera la cita médica, puede ayudar mantener la piel hidratada con productos suaves, evitar jabones agresivos, no rascar y usar ropa cómoda que no irrite la zona.

La recomendación más segura es no quedarse solo con la apariencia de la lesión. Cuando el brote es extenso, doloroso, recurrente o afecta la calidad de vida, lo mejor es acudir a un dermatólogo para recibir un diagnóstico correcto y un tratamiento adecuado.

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