La famosa serie de Netflix Dirty John está basada en un caso real ocurrido en Estados Unidos que sigue generando debate décadas después.
Se trata de la segunda temporada, esta no fue solo se trató de un divorcio conflictivo, sino una historia marcada por años de desgaste emocional, disputas legales y decisiones que tuvieron consecuencias irreversibles.
La historia real es de Betty Broderick, una ama de casa y madre, mientras apoyaba la carrera profesional de su esposo, Dan Broderick. Cuando el matrimonio se rompió, el divorcio derivó en una batalla legal prolongada, con desacuerdos económicos y conflictos por la custodia de los hijos.

La ruptura no solo fue legal, sino emocional, Dan había tenido una amante, con la cual se mudó tras la separación y con las influencias legales que tenía le había quitado la custodia de los niños a Betty.
Esta es la foto de Dan y su amante.

Las tensiones aumentaron a medida que una de las partes reconstruía su vida, mientras la otra enfrentaba pérdidas económicas y una profunda inestabilidad personal, vivía sola, en una casa que antes habían comprado para reparar pero nunca remodelaron.
El caso dejó de ser privado y comenzó a llamar la atención pública, convirtiéndose en uno de los episodios más comentados de su época.
En el año 1989, Betty Broderick entró en la vivienda de su exesposo y le disparó a él y a su nueva esposa mientras dormían. Ambos partieron en el lugar.
El juicio que siguió dividió a la opinión pública: algunos vieron a una mujer emocionalmente quebrada tras años de conflicto; otros consideraron que se trató de un acto injustificable.
El proceso judicial y la condena posterior mantuvieron el caso en el centro de la discusión durante años. Más allá del fallo, la historia sigue siendo analizada por el impacto psicológico de los conflictos prolongados y por las preguntas éticas que plantea.

El caso real que inspiró la serie sigue siendo relevante porque refleja situaciones que aún ocurren: relaciones destructivas, divorcios sin mutuo acuerdo y consecuencias que cambian vidas para siempre.