Llegar a casa del supermercado y abrir un paquete de pollo crudo y notar una capa de textura ligeramente viscosa puede generar preocupación inmediata. Muchas personas asumen que esa “baba” es señal de que el pollo está dañado.
Pero, ¿realmente es así? La respuesta no siempre es tan simple, entonces…
¿Qué es esa baba blanca que tiene el pollo?
La textura ligeramente viscosa en el pollo crudo, en especial en la zona de la pechuga suele deberse a proteínas solubles en agua que se liberan naturalmente durante el proceso de almacenamiento y refrigeración.
Cuando el pollo permanece envasado, especialmente al vacío, estas proteínas pueden concentrarse en la superficie y dar esa sensación resbaladiza que se siente como suciedad.
En la mayoría de los casos, esto no significa que esté dañado, sin embargo, hay diferencias importantes que debes conocer.
Cómo saber si el pollo está en mal estado
No toda textura húmeda en la carne es señal de descomposición. Señales reales de alerta son olor fuerte o desagradable, color grisáceo o verdoso, textura pegajosa muy espesa que no desaparece al enjuagar, empaque inflado.
¿Se debe lavar el pollo antes de cocinarlo?
Durante muchos años, lavar el pollo fue una práctica común en hogares de América Latina. Sin embargo, las recomendaciones actuales de seguridad alimentaria indican que no es necesario ni recomendable lavarlo.
Cuando lavas pollo crudo bajo el grifo las gotas de agua pueden dispersar bacterias microscópicas en el fregadero, encimera y utensilios, se aumenta el riesgo de contaminación cruzada y no elimina bacterias internas.
Lo que se debe hacer es cocinar el pollo a una temperatura interna mínima de 74 °C (165 °F), lavarte bien las manos antes y después de manipularlo.
Limpiar con desinfectante las superficies que hayan tenido contacto con el pollo crudo, usar tablas de cortar separadas para carnes y vegetales.
¿Y si la baba es muy abundante?
Si la textura es excesivamente espesa, tiene olor desagradable o notas cambios en el color, es preferible no consumirlo, el sentido del olfato sigue siendo una herramienta útil en seguridad alimentaria.
La ligera “baba blanca” del pollo no siempre indica que esté dañado. En la mayoría de los casos, es una reacción natural de proteínas en refrigeración.
Lo más importante no es lavarlo, sino cocinarlo correctamente y evitar la contaminación cruzada, la seguridad en la cocina no depende de costumbres antiguas, sino de prácticas basadas en evidencia.