Salud

Flema en la garganta: por qué aparece y cómo aliviarla de forma .

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La sensación constante de tener flema en la garganta es una de las molestias más comunes y, al mismo tiempo, una de las más incomprendidas.

Algunos describen esa incomodidad como un “nudo”, una necesidad frecuente de aclarar la garganta o una presión persistente que no desaparece.

Aunque esta suele ser inofensiva, cuando se vuelve recurrente puede afectar la calidad de vida, el descanso incluso la concentración diaria.

La flema es una sustancia natural producida por el organismo, su función principal es proteger las vías respiratorias, atrapando partículas, polvo y microorganismos antes de que ingresen a los pulmones. El problema aparece cuando se produce en exceso o se vuelve más espesa de lo habitual.

¿Por qué se acumula flema en la garganta?

Existen varias razones por las que una persona puede empezar a sentir más flema de lo normal. En muchos casos, se trata de una respuesta de defensa del cuerpo ante estímulos cotidianos como los siguientes:

– Cambios de temperatura o clima, especialmente ambientes fríos o muy secos
– Alergias estacionales, que estimulan la producción de moco
– Resfriados o infecciones respiratorias leves, incluso después de haberse recuperado
– Exposición al polvo, humo o contaminación
– Reflujo ácido ocasional, que puede irritar la garganta
– Deshidratación, que espesa las secreciones naturales

Señales comunes que suelen acompañar la flema

Cada persona puede experimentarla de una manera distinta, pero las sensaciones más habituales incluyen, una necesidad frecuente de aclarar la garganta, sensación de mucosidad espesa al tragar, carraspeo constante, especialmente por la mañana, voz ligeramente ronca o cargada, molestia que empeora al acostarse.

Estas manifestaciones suelen ser temporales y mejoran al ajustar algunos hábitos diarios, reducir la flema no siempre requiere medicamentos. Existen prácticas sencillas que ayudan al cuerpo a equilibrar la producción de mucosidad de manera progresiva.

1. Mantener una buena hidratación
El agua cumple un papel clave en el comportamiento de la flema. Beber líquidos a lo largo del día ayuda a que la flema sea menos espesa y más fácil de eliminar de forma natural. Las bebidas tibias suelen resultar especialmente reconfortantes para la garganta.

2. Vapor y aire húmedo
El vapor de una ducha caliente o un humidificador puede ayudar a humedecer las vías respiratorias. Esto no elimina la flema de inmediato, pero contribuye a que se afloje y disminuya la sensación de congestión.

3. Gárgaras suaves
Las gárgaras con agua tibia y sal son un recurso tradicional que muchas personas utilizan para aliviar la irritación de la garganta y mantener la zona limpia, siempre de forma moderada.

4. Ajustar la postura al dormir
Dormir con la cabeza ligeramente elevada puede evitar que la flema se acumule durante la noche, especialmente en personas que notan la molestia al despertar.

5. Cuidar el ambiente
Evitar el humo del cigarrillo, los olores fuertes y los espacios muy secos puede marcar una diferencia notable. Un entorno limpio y ventilado favorece una respiración más cómoda.

La alimentación también juega un papel fundamental en la cantidad y consistencia de la flema, algunas personas afirman que notan alivio al:
– Consumir alimentos ricos en vitamina C
– Reducir comidas muy grasas o pesadas antes de dormir
– Prestar atención a cómo ciertos alimentos influyen en su cuerpo

¿Cuándo conviene consultar a un profesional?

Aunque la flema suele ser benigna, es recomendable buscar orientación médica si persiste durante varias semanas sin mejoría, cambia de color de forma notable, se acompaña de fiebre, dolor intenso o dificultad para respirar, un profesional de la salud podrá evaluar cada caso de forma individual y descartar otras causas.

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