Durante mucho tiempo se ha asumido que las muelas del juicio solo representan un problema cuando causan dolor. Sin embargo, desde el punto de vista odontológico y anatómico, esta idea no siempre es correcta.
Las muelas del juicio son los terceros molares, estos pueden generar complicaciones incluso en ausencia de síntomas evidentes, lo que explica por qué su extracción es recomendada en determinados casos.
Las muelas del juicio son un vestigio de una etapa anterior de la evolución humana, nuestros antepasados poseían mandíbulas más amplias, adaptadas a dietas duras y poco cocinadas.
Con el paso del tiempo, los hábitos alimentarios cambiaron y la mandíbula se redujo, pero el número de dientes se mantuvo igual, como resultado, muchas personas presentan una falta de espacio suficiente para la correcta erupción de los terceros molares.

Esto puede provocar que las muelas del juicio erupcionen de forma parcial, queden inclinadas o desplazadas, permanezcan retenidas dentro del hueso (impactadas).
Uno de los aspectos más relevantes es que las muelas del juicio pueden causar alteraciones sin generar dolor de inmediato. En estos casos, el daño suele ser progresivo y silencioso.
Entre las complicaciones más frecuentes que pueden darse son la presión constante sobre los dientes adyacentes, la dificultad para una higiene adecuada en la zona posterior, inflamación crónica de la encía, un mayor riesgo de caries en dientes vecinos, alteraciones en el hueso que sostiene las piezas dentales.
Cuando una muela del juicio erupciona parcialmente, se crea un espacio entre la encía y el diente donde se acumulan bacterias con facilidad. Esta situación puede derivar en infecciones locales recurrentes, inflamación, molestias al masticar y dificultad para mantener una correcta higiene oral.
¿Deben extraerse todas las muelas del juicio?
No necesariamente, la extracción no es una indicación universal, las muelas del juicio pueden conservarse cuando están correctamente posicionadas y han erupcionado por completo, también es importante tomar en cuenta que no presenten signos de infección o daño y puedan limpiarse adecuadamente.
Las muelas del juicio no representan un problema en todas las personas, pero cuando su posición o desarrollo no es adecuado, pueden convertirse en un factor de riesgo silencioso.
Este artículo tiene fines informativos y educativos. No sustituye la consulta, diagnóstico ni tratamiento realizado por un profesional de la salud. Ante molestias, inflamación o dudas sobre las muelas del juicio, se recomienda acudir a un odontólogo o cirujano maxilofacial para una evaluación personalizada.