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Gary Ridgway, el asesino de Green River: el hombre que llevó una doble vida durante casi 20 años y terminó confesando 49 crímenes.

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Durante casi dos décadas, Gary Ridgway llevó una vida aparentemente normal en Washington, Estados Unidos.

Trabajaba pintando camiones, tenía relaciones sentimentales y era considerado por muchos como un hombre reservado y trabajador. Sin embargo, detrás de aquella rutina cotidiana se ocultaba uno de los responsables de asesinatos en serie más prolíficos de la historia criminal estadounidense.

Durante años, las autoridades investigaron la desaparición de numerosas mujeres en los alrededores de Seattle sin conseguir identificar al responsable. Ridgway incluso había sido interrogado como sospechoso, pero las pruebas disponibles entonces no permitieron detenerlo.

Todo cambió en 2001, cuando una evidencia conservada durante años fue analizada mediante nuevas técnicas de ADN. El resultado permitió resolver uno de los mayores enigmas criminales de Estados Unidos.

El descubrimiento que inició la investigación de Green River

El 15 de julio de 1982, las autoridades encontraron el cuerpo de Wendy Lee Coffield, una adolescente de 16 años, en el río Green, en el estado de Washington.

Durante las semanas siguientes fueron descubiertas otras cuatro víctimas en las inmediaciones del mismo río. Los investigadores comenzaron a sospechar que las muertes podían estar relacionadas y que una misma persona estaba actuando en la región.

Así nació la investigación del asesino de Green River, que acabaría convirtiéndose en una de las operaciones policiales más largas y complejas del país.

Muchas de las víctimas eran mujeres muy jóvenes en situaciones de vulnerabilidad. Algunas ejercían el trabajo íntimo, mientras que otras atravesaban circunstancias familiares o económicas difíciles.

Durante años, sus familiares esperaron respuestas mientras las pistas que parecían no conducir a ninguna detención definitiva.

Un trabajador aparentemente común que estuvo bajo sospecha

Gary Leon Ridgway nació el 18 de febrero de 1949 en Salt Lake City, Utah. Durante gran parte de su vida adulta trabajó como pintor de camiones en el área de Seattle.

Su comportamiento cotidiano no parecía corresponder al perfil que muchas personas imaginaban de un asesino en serie. Tenía empleo estable y mantenía una rutina relativamente discreta. Sin embargo, su nombre apareció durante las investigaciones policiales de la década de 1980.

En 1987, los investigadores obtuvieron muestras de cabello y saliva de Ridgway, pero las herramientas científicas disponibles en aquel momento no permitieron establecer una conexión concluyente con los crímenes.

Aquellas muestras permanecieron conservadas durante años. Lo que entonces parecía una pista insuficiente acabaría siendo determinante para resolver el caso.

La prueba de ADN que permitió detenerlo después de casi 20 años

A finales de la década de 1990 y comienzos de los años 2000, los avances de la genética forense transformaron las investigaciones criminales.

Las autoridades pudieron revisar evidencias antiguas utilizando métodos de análisis mucho más precisos. En el caso Green River, los especialistas compararon material biológico recuperado durante la investigación con las muestras obtenidas de Gary Ridgway años antes.

El 30 de noviembre de 2001, Ridgway fue arrestado. Tenía 52 años y había conseguido permanecer en libertad durante casi dos décadas desde los primeros crímenes conocidos.

La confesión que conmocionó a Estados Unidos

En noviembre de 2003, Gary Ridgway compareció ante un tribunal y se declaró culpable de 48 asesinatos, la cifra sorprendió incluso a quienes habían seguido la investigación durante años.

Como parte de un acuerdo judicial, los fiscales aceptaron no solicitar la pena de muerte a cambio de que Ridgway colaborara con las autoridades y proporcionara información sobre sus víctimas.

El objetivo era localizar restos de mujeres desaparecidas y ofrecer respuestas a familias que llevaban décadas esperando noticias.

El acuerdo provocó controversia. Mientras algunos consideraban indispensable obtener información que solo el condenado podía proporcionar, otros cuestionaban que evitara la pena capital después de haber reconocido tantos crímenes.

Una víctima más elevó la cifra a 49 asesinatos

Aunque el caso parecía judicialmente resuelto en 2003, las investigaciones continuaron.

En diciembre de 2010 fueron encontrados restos que posteriormente se identificaron como pertenecientes a Rebecca «Becky» Marrero, una joven madre de 20 años desaparecida en 1982.

Ridgway ya había reconocido su responsabilidad en su partida, pero anteriormente no existían pruebas suficientes para presentar ese cargo de forma independiente. El 18 de febrero de 2011 volvió a declararse culpable, esta vez por el asesinato de Marrero.

Con esta nueva condena, el número de asesinatos judicialmente confirmados ascendió a 49, al día de hoy los investigadores, sin embargo, no descartan que puedan existir otras víctimas relacionadas con él.

¿Qué ocurrió con Gary Ridgway y dónde se encuentra actualmente?

Gary Ridgway permanece condenado a 49 cadenas perpetuas consecutivas, sin posibilidad de libertad condicional. En 2026 se encontraba recluido en la Penitenciaría Estatal de Washington, en Walla Walla.

Aunque sus condenas representan el cierre judicial de numerosos expedientes, la investigación no ha terminado completamente. Las autoridades continúan interesadas en resolver desapariciones e identificar posibles víctimas adicionales.

Un caso que cambió la historia de las investigaciones criminales

La historia del caso de Green River no solo es recordada por la cantidad de víctimas, sino también por los desafíos que enfrentaron las autoridades para esclarecer los hechos.

Durante casi 20 años, un sospechoso que había sido investigado permaneció en libertad porque la tecnología disponible todavía no permitía relacionarlo de manera concluyente con las pruebas.

La miniserie que llevó el caso del asesino de Green River a la televisión

La historia de Gary Ridgway también llegó a la televisión. En 2008 se estrenó The Capture of the Green River Killer, una miniserie estadounidense de dos episodios que reconstruye la extensa investigación policial que permitió identificar al responsable de decenas de asesinatos en Washington.

La producción está basada en el libro Chasing the Devil: My Twenty-Year Quest to Capture the Green River Killer, escrito por David Reichert, uno de los investigadores que dedicó años a esclarecer el caso.

A diferencia de otras producciones sobre asesinos en serie, esta dramatización dedica especial atención a las dificultades que enfrentaron los investigadores, las pistas que no ofrecían resultados y el paso de los años sin respuestas definitivas.

La miniserie también permite comprender por qué la captura de Ridgway representó un acontecimiento tan importante para las familias de las víctimas y para la historia de la investigación criminal estadounidense.

¿Dónde se puede ver?
La producción aparece en los catálogos de Prime Video y Peacock, aunque su disponibilidad depende del país y puede cambiar con el tiempo. Netflix también conserva una ficha de la miniserie.

Más de dos décadas después de la detención de Ridgway, su caso continúa siendo objeto de documentales, investigaciones periodísticas y producciones televisivas que analizan cómo un hombre pudo permanecer bajo sospecha durante tantos años antes de ser llevado ante la justicia.

Hoy, el caso Green River representa tanto las posibilidades de la investigación genética como la importancia de no abandonar los expedientes sin resolver. Detrás de sus 49 condenas existen 49 historias personales, familias y vidas que merecen ser recordadas mucho más allá del nombre del responsable.

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