El estreñimiento crónico es mucho más que pasar varios días sin evacuar. En medicina, también puede manifestarse como heces duras, esfuerzo excesivo, sensación de evacuación incompleta o necesidad de realizar maniobras para poder defecar.
Cuando estos síntomas se mantienen durante semanas o meses, conviene buscar la causa. En algunos casos está relacionado con hábitos cotidianos, pero también puede aparecer por alteraciones del intestino, medicamentos, cambios hormonales o problemas del suelo pélvico.
¿Cuándo se considera estreñimiento crónico?
No todas las personas necesitan evacuar todos los días. La frecuencia intestinal normal puede variar considerablemente de una persona a otra.
Se habla de estreñimiento cuando aparecen de forma persistente síntomas como tener menos de tres evacuaciones por semana, heces duras o en pequeñas bolitas, necesidad de pujar excesivamente, sensación de que el intestino no se vació completamente, sensación de bloqueo en el recto, incluso tener la necesidad de ayudarse manualmente para evacuar.
Cuando estas molestias persisten durante varios meses, pueden formar parte de un cuadro de estreñimiento crónico.
1. Una dieta con poca fibra
Una de las causas más conocidas es una alimentación pobre en fibra. La fibra aumenta el volumen de las heces y ayuda a que retengan agua, facilitando su desplazamiento por el colon.
Una dieta basada principalmente en alimentos ultraprocesados, harinas refinadas, carnes y productos con poca cantidad de frutas, vegetales, legumbres y cereales integrales puede favorecer el estreñimiento.
Sin embargo, aumentar la fibra de forma brusca tampoco siempre soluciona el problema. En algunas personas puede producir más gases, hinchazón o molestias abdominales.
2. Beber pocos líquidos
El intestino grueso absorbe agua de las heces. Cuando el organismo dispone de poco líquido, las deposiciones pueden volverse más secas y difíciles de expulsar.
La hidratación es especialmente importante cuando se aumenta el consumo de fibra, aunque beber grandes cantidades de agua por sí solo no suele resolver un estreñimiento crónico cuando existe otra causa de fondo.
3. Ignorar repetidamente las ganas de evacuar
El cuerpo suele enviar señales cuando el recto comienza a llenarse e ignorar frecuentemente esas ganas, por trabajo, viajes, falta de privacidad o costumbre, puede alterar progresivamente el reflejo normal de evacuación.
Con el tiempo, algunas personas comienzan a sentir menos claramente la necesidad de ir al baño.
4. Falta de actividad física
Las personas con una vida muy sedentaria pueden presentar mayor tendencia al estreñimiento. El movimiento corporal también favorece la motilidad intestinal.
Esto explica por qué el estreñimiento puede aparecer con mayor facilidad durante períodos prolongados de reposo, después de determinadas enfermedades o cuando disminuye considerablemente la actividad física.
5. Síndrome de intestino irritable con estreñimiento
En algunas personas, el estreñimiento forma parte del síndrome de intestino irritable. En estos casos suele acompañarse de dolor abdominal, distensión y cambios en la consistencia o frecuencia de las deposiciones.
Una característica importante es que el dolor suele estar relacionado con la evacuación o con cambios en el hábito intestinal.
6. Tránsito intestinal lento
Existe un tipo de estreñimiento en el que el colon mueve su contenido más lentamente de lo habitual, esto se conoce como estreñimiento de tránsito lento.
Las heces permanecen durante más tiempo en el intestino grueso, lo que permite que se absorba más agua y se vuelvan progresivamente más secas, las personas pueden presentar evacuaciones muy poco frecuentes incluso aunque consuman cantidades adecuadas de fibra.
7. Problemas del suelo pélvico
No todo estreñimiento ocurre porque el intestino sea lento. En algunas personas las heces llegan correctamente al recto, pero existe dificultad para expulsarlas.
Durante una evacuación normal, determinados músculos del suelo pélvico deben relajarse. Cuando estos músculos no se coordinan correctamente, pueden contraerse en lugar de relajarse.
8. Cambios hormonales y metabólicos
Algunas enfermedades que modifican el metabolismo también pueden disminuir la actividad intestinal.
Entre ellas se encuentran el hipotiroidismo, alteraciones importantes del calcio en la sangre y determinadas complicaciones de la diabetes.
En estos casos, el estreñimiento suele acompañarse de otros síntomas relacionados con la enfermedad de base.
9. Embarazo y cambios hormonales
El estreñimiento es frecuente durante el embarazo. El aumento de progesterona puede disminuir la motilidad intestinal y, a medida que avanza la gestación, el crecimiento del útero también puede modificar el funcionamiento gastrointestinal.
Además, muchas embarazadas utilizan suplementos de hierro, que pueden endurecer las heces en algunas personas.
10. Enfermedades neurológicas
Los nervios desempeñan un papel fundamental en el movimiento del intestino y en el proceso de evacuación. Por esta razón, determinadas enfermedades neurológicas pueden provocar estreñimiento.
Puede presentarse, por ejemplo, en personas con enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple, lesiones de la médula espinal u otros trastornos que afectan la regulación nerviosa del aparato digestivo.
¿Puede el estreñimiento ser señal de algo grave?
La mayoría de los casos no están relacionados con una enfermedad peligrosa, pero determinados síntomas deben ser evaluados médicamente.
Es recomendable consultar si el estreñimiento aparece acompañado de:
sangrado, sangre en las heces, pérdida de peso sin explicación, anemia, dolor abdominal persistente, vómitos, cambios repentinos importantes en el hábito intestinal o antecedentes familiares relevantes de cáncer colorrectal.
También merece evaluación un estreñimiento nuevo y persistente que aparece sin una explicación clara.
El estreñimiento crónico puede tener muchas causas y, con frecuencia, más de una está presente al mismo tiempo. La alimentación, la hidratación y los hábitos diarios son factores importantes, pero también existen trastornos del movimiento intestinal, problemas del suelo pélvico, enfermedades metabólicas y medicamentos capaces de alterar significativamente la evacuación.
Cuando el estreñimiento se vuelve persistente o cambia de forma importante respecto al patrón habitual, identificar la causa es más útil que limitarse a tratar el síntoma.