Muchos recuerdan Mask, la película de 1985 protagonizada por Eric Stoltz y Cher.
Lo que no todos saben es que el joven del filme estuvo inspirado en una persona real: Roy Lee “Rocky” Dennis, un adolescente de California que vivió con una enfermedad ósea extremadamente rara que transformó progresivamente los huesos de su cráneo y de su rostro.

Rocky nació el 4 de diciembre de 1961 en Glendora, California. Durante sus primeros años aparentemente no había nada extraordinario en su desarrollo.
Sin embargo, alrededor de los dos años de edad, mientras era atendido por otros problemas médicos, unas radiografías revelaron alteraciones en su cráneo.

Después de múltiples evaluaciones en UCLA llegó el diagnóstico: displasia craneodiafisaria, conocida en inglés como craniodiaphyseal dysplasia.
¿Qué enfermedad tenía Rocky Dennis?
La displasia craneodiafisaria es un trastorno óseo extremadamente raro en el que determinadas zonas de los huesos, especialmente los del cráneo y la cara, se vuelven anormalmente gruesas.
Ese crecimiento puede estrechar los espacios por donde pasan nervios y otras estructuras importantes, provocando complicaciones neurológicas, problemas de visión y audición y cambios muy evidentes en los rasgos faciales.

En el caso de Rocky, el crecimiento excesivo del hueso fue modificando notablemente su apariencia. Su madre, Florence “Rusty” Tullis, recordó posteriormente que los médicos habían hecho pronósticos muy pesimistas sobre su expectativa de vida y sobre la posibilidad de que perdiera capacidades sensoriales a medida que avanzara la enfermedad.
Sin embargo, Rocky sobrevivió mucho más de lo que inicialmente esperaba su familia. Asistió a la escuela y su historia quedó marcada no solamente por su condición médica, sino por la manera en que intentó llevar una vida adolescente relativamente normal pese a las dificultades.

¿Cómo terminó su historia convertida en una película?
Rocky murió el 4 de octubre de 1978, cuando tenía 16 años. Años después, su historia llegó a la guionista Anna Hamilton Phelan, quien escribió el libreto que finalmente se convertiría en Mask. La película fue dirigida por Peter Bogdanovich y llegó a los cines en 1985.

Eric Stoltz interpretó a Rocky, mientras que Cher encarnó a su madre, Rusty. Para recrear físicamente los cambios producidos por la enfermedad, el especialista en maquillaje Michael Westmore diseñó prótesis de espuma de látex que transformaban el rostro de Stoltz.
Según Los Angeles Times, el maquillaje estaba compuesto por varias piezas que se aplicaban y posteriormente se integraban con maquillaje. La cinta no fue una reproducción exacta de cada momento de la vida de Rocky.
Su madre explicó posteriormente que la historia cinematográfica condensó acontecimientos ocurridos durante aproximadamente una década y eliminó algunos personajes reales, incluido el hermano mayor de Rocky.

El verdadero Rocky era diferente al personaje de Hollywood
Una de las razones por las que sus fotografías reales siguen despertando tanta curiosidad es que el maquillaje cinematográfico no era una copia exacta de su rostro.
El trabajo de caracterización buscaba representar los efectos generales de su enfermedad y permitir que Stoltz pudiera actuar bajo las prótesis.

Las fotografías auténticas muestran a Rocky en distintas etapas de su vida y permiten observar directamente cómo la displasia craneodiafisaria había modificado la estructura de su rostro. Algunas imágenes de juventud, incluidas fotografías escolares, siguen circulando décadas después de su muerte.
Precisamente ahí está uno de los aspectos más llamativos de esta historia: millones de personas conocieron primero la recreación cinematográfica de Eric Stoltz y solo después descubrieron el rostro del adolescente que realmente inspiró al personaje.

Décadas después del estreno de Mask, las imágenes originales de Roy “Rocky” Dennis continúan circulando porque permiten comparar la interpretación de Hollywood con la historia real detrás de la película.
Pero más allá de esa comparación visual, su caso también ayudó a dar visibilidad pública a una enfermedad tan poco frecuente que, hasta entonces, era prácticamente desconocida fuera del ámbito médico.