Salud

Queratólisis punctata: la infección bacteriana que puede llenar la planta de los pies de pequeños “cráteres”.

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Puede comenzar con algo que muchas personas consideran normal: pies demasiado sudados y un mal olor que regresa poco después de bañarse.

Pero cuando empiezan a aparecer pequeños hoyuelos en la planta, especialmente en el talón o en la zona donde apoyamos el peso al caminar, podría tratarse de queratólisis punctata, también conocida como queratólisis plantar punteada.

Aunque su aspecto puede resultar alarmante, no se trata de “agujeros profundos” ni de una infección que esté destruyendo todo el pie. Es una infección bacteriana superficial del estrato córneo, la capa más externa de la piel, y suele responder bien al tratamiento adecuado.

¿Por qué aparecen esos pequeños cráteres?

La queratólisis punctata está relacionada con varias especies bacterianas, entre ellas Corynebacterium, Kytococcus sedentarius, Dermatophilus congolensis, Actinomyces y Streptomyces.

Estas bacterias encuentran un ambiente especialmente favorable cuando el pie permanece caliente, húmedo y con poca ventilación durante muchas horas.

Una vez proliferan, producen enzimas capaces de degradar proteínas de la capa superficial de la piel. El resultado son pequeñas depresiones redondeadas que parecen haber sido “perforadas” en la planta del pie.

Generalmente miden alrededor de 1 a 3 milímetros, aunque varias lesiones pueden unirse y formar áreas más grandes e irregulares. Además, suelen hacerse mucho más visibles cuando la piel está mojada.

El olor intenso no aparece por casualidad

Uno de los signos más característicos es un olor desagradable y persistente, a veces mucho más intenso de lo esperado incluso manteniendo una higiene diaria.

La explicación está en el metabolismo de las propias bacterias: algunos de estos microorganismos producen compuestos azufrados responsables del olor característico. Por eso lavarse los pies puede reducirlo temporalmente, pero si la infección continúa, el olor puede regresar rápidamente.

Esta combinación es especialmente orientativa: pequeños hoyuelos + sudoración excesiva + olor persistente.

¿Quién tiene mayor riesgo?

No necesariamente aparece por falta de higiene. La humedad prolongada es uno de los factores más importantes.

Es más frecuente en personas que padecen hiperhidrosis plantar, utilizan zapatos cerrados durante muchas horas o trabajan en ambientes cálidos y húmedos.

También se observa con mayor frecuencia entre atletas, militares, agricultores y trabajadores que permanecen largas jornadas con los pies cubiertos.

El calzado poco transpirable puede crear prácticamente el ambiente ideal ya que generan un constante calor, sudor y escasa circulación de aire.

Por esa razón, una persona puede lavarse los pies diariamente y aun así desarrollar el problema si pasa gran parte del día con calcetines húmedos y zapatos que no consiguen secarse completamente.

Las señales que muchas personas pasan por alto

Los pequeños cráteres suelen aparecer principalmente en zonas sometidas a presión, como talones y antepié. En ocasiones la piel también adquiere una apariencia blanquecina, húmeda o macerada.

Algunas personas no presentan molestias importantes y descubren el problema únicamente por el aspecto o por el olor. Otras pueden experimentar picazón, sensibilidad o dolor al caminar.

Precisamente por eso puede permanecer durante semanas o meses sin que la persona sepa exactamente qué está ocurriendo.

No todo agujero en la planta del pie es queratólisis

La queratólisis punctata puede confundirse con pie de atleta, verrugas plantares y otras alteraciones de la piel. Sin embargo, el pie de atleta es producido por hongos, mientras que la queratólisis punctata es fundamentalmente bacteriana.

Eso significa que utilizar un tratamiento antimicótico pensando que son “hongos” puede no resolver el verdadero problema.

En muchos casos un médico o dermatólogo puede reconocerla por su apariencia característica y los síntomas. Cuando existen dudas, pueden realizarse estudios adicionales para descartar otras enfermedades.

¿Cómo se trata?

El tratamiento busca dos cosas: eliminar las bacterias y reducir la humedad que permitió que proliferaran.

Dependiendo del caso, un profesional puede indicar antibióticos tópicos como clindamicina, eritromicina, mupirocina o ácido fusídico. El peróxido de benzoilo también puede utilizarse por sus propiedades antimicrobianas.

No obstante, tratar únicamente las lesiones y continuar utilizando zapatos húmedos o cerrados durante largos periodos aumenta las posibilidades de que el problema reaparezca.

La buena noticia es que la queratólisis punctata tiene un pronóstico excelente. Con tratamiento y control adecuado de la humedad, DermNet señala que suele resolverse aproximadamente en dos a cuatro semanas.

Sin tratamiento, en cambio, puede persistir durante periodos mucho más prolongados y presentar recaídas.

Este contenido es únicamente informativo y no sustituye una valoración médica. Ante lesiones persistentes, dolor, cambios importantes en la piel o dudas sobre el diagnóstico, consulta con un profesional de la salud.

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