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El triste destino de Judy Garland: lo que ocurrió con Dorothy después de El mago de Oz.

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Su vestido azul, sus trenzas y aquellos inolvidables zapatos rojos convirtieron a Judy Garland en uno de los rostros más reconocibles de la historia del cine.

Tenía apenas 16 años cuando fue elegida para interpretar a Dorothy Gale en El mago de Oz. La película de 1939 terminó transformándose en un fenómeno cultural y “Over the Rainbow” quedó ligada para siempre a su voz.

Pero la mujer detrás de la tierna Dorothy tuvo una existencia mucho más compleja.

Garland alcanzó fama internacional, recibió importantes premios y trabajó durante más de tres décadas, pero sus últimos años estuvieron marcados por problemas de salud, dependencia de medicamentos y una situación económica sorprendentemente difícil.

¿Cómo pudo una de las estrellas más importantes de Hollywood terminar prácticamente sin la fortuna que había generado?

Judy Garland trabajaba desde que era una niña. Nacida como Frances Ethel Gumm el 10 de junio de 1922, Garland comenzó a actuar siendo muy pequeña junto a sus hermanas.

Su talento llamó la atención de Metro-Goldwyn-Mayer y en 1935, con solo 13 años, firmó con MGM, uno de los estudios más poderosos de Hollywood.

Su voz era extraordinaria, pero los ejecutivos no parecían tener tan claro cómo convertirla en una estrella. Garland no encajaba exactamente en el modelo de glamour que el estudio promocionaba entre sus jóvenes actrices.

Todo cambió cuando apareció Dorothy.

El mago de Oz cambió su vida para siempre. Garland fue elegida para protagonizar The Wizard of Oz cuando todavía era adolescente. El papel terminó lanzando definitivamente su carrera.

Su interpretación fue tan importante que en 1940 recibió un Óscar Juvenil especial por sus actuaciones como joven intérprete.

Mientras tanto, su grabación de “Over the Rainbow” alcanzó el número 5 de las listas de Billboard y se convirtió en su canción más emblemática.

Para el público, Judy parecía haber conseguido el sueño de cualquier adolescente: fama, películas y reconocimiento mundial. Sin embargo, las condiciones bajo las que trabajaba eran muy diferentes de la imagen que MGM proyectaba.

MGM controlaba hasta lo que comía

Uno de los aspectos más controvertidos de su historia fue la obsesión del estudio con su apariencia. Garland fue sometida desde adolescente a restricciones alimentarias.

Distintas reconstrucciones biográficas señalan que MGM vigilaba su peso y limitaba lo que podía consumir, mientras las extensas jornadas de rodaje podían prolongarse hasta altas horas de la madrugada.

También se utilizaron estimulantes para mantener el ritmo de trabajo y medicamentos sedantes para facilitar el descanso, prácticas que no eran desconocidas dentro del sistema de estudios de aquella época.

Con el tiempo, Garland desarrollaría una grave dependencia de diferentes sustancias. Lo inquietante es que todo aquello comenzó cuando todavía era extremadamente joven.

Dorothy solo fue el comienzo de una carrera enorme

Judy Garland no desapareció después de El mago de Oz, al contrario, durante los años siguientes se convirtió en una de las artistas más importantes de MGM y apareció en más de dos decenas de producciones del estudio.

Llegaron títulos como Meet Me in St. Louis, Easter Parade y posteriormente A Star Is Born, por la que obtuvo una nominación al Óscar.

También consiguió algo que demuestra la dimensión que llegó a alcanzar fuera del cine, su álbum en vivo Judy at Carnegie Hall, grabado en 1961, fue un enorme éxito y Garland se convirtió en la primera mujer en ganar el Grammy al Álbum del Año.

Había conseguido sobrevivir profesionalmente incluso después de terminar su relación con MGM, el problema estaba en otro lugar, ganaba dinero, pero sus finanzas se estaban derrumbando.

Era una artista capaz de llenar teatros y trabajar durante décadas debería haber llegado a la madurez con una fortuna considerable.

Problemas de administración, dinero presuntamente malversado por personas encargadas de sus asuntos y una enorme deuda fiscal fueron deteriorando su patrimonio. Para mediados de los años 60, su situación financiera era crítica.

Llegó a deber alrededor de medio millón de dólares al Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos (IRS), una suma gigantesca para aquella época. Un gravamen fiscal afectó su residencia de Brentwood y terminó vendiéndola rápidamente por debajo de su valor para hacer frente a las deudas.

Las acusaciones que revelaron otro lado de Hollywood

Décadas después se conocieron inquietantes relatos de Judy Garland sobre sus años en MGM. En una autobiografía que dejó inconclusa, aseguró que el poderoso Louis B. Mayer tuvo comportamientos inapropiados con ella cuando aún era adolescente.

Garland también relató que otro ejecutivo del estudio le propuso mantener relaciones intimas y, tras su negativa, la habría amenazado con perjudicar su carrera.

La actriz había llegado a MGM con apenas 13 años, en una época en la que los grandes estudios ejercían un enorme control sobre la carrera y la imagen de sus jóvenes estrellas.

Sus problemas de salud comenzaron a pasar factura

La combinación de años de trabajo, consumo de medicamentos y alcohol terminó afectando seriamente a Garland, aun así, seguía teniendo algo extraordinariamente valioso: un público dispuesto a verla.

En 1967 regresó con éxito al Palace Theatre de Nueva York. Pero paralelamente seguía enfrentando graves dificultades financieras y personales.

Para entonces ya era madre de tres hijos: Liza Minnelli, Lorna Luft y Joey Luft. Liza terminaría construyendo su propia carrera como actriz y cantante y convirtiéndose también en una estrella internacional.

A finales de 1968 Garland viajó a Londres para realizar una residencia de cinco semanas en el club Talk of the Town, no era simplemente otra gira, pues necesitaba trabajar.

Los impuestos atrasados y sus otras obligaciones financieras habían dejado su economía en una situación delicada. Algunas de las actuaciones londinenses fueron complicadas y el deterioro físico de la artista resultaba cada vez más evidente.

La mañana del 22 de junio de 1969, su quinto esposo Deans encontró a Garland sin vida en la vivienda que compartían en Londres, tenía solamente 47 años de edad.

La causa fue una carga accidental de barbitúricos, la niña que había cantado sobre un lugar maravilloso “más allá del arcoíris” había partido apenas doce días después de cumplir años.

Y quizás por eso, más de ocho décadas después del estreno de El mago de Oz, resulta tan difícil imaginar que detrás de una de las imágenes más inocentes del cine existió una historia real mucho más complicada.

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