Salud

Por qué bañarse a cierta hora puede ser riesgoso: lo que ocurre en tu cuerpo.

Share
Share

Bañarse es una rutina diaria que asociamos con higiene, relajación y bienestar, sin embargo, pocas personas se detienen a pensar que la hora del día en que se toma un baño puede influir en cómo responde el cuerpo.

Esto no se trata de supersticiones ni advertencias alarmistas, el riesgo no está en el acto de bañarse en sí, sino en cómo interactúan la temperatura del agua, el momento del día y la condición física de cada persona.

Entender lo que ocurre internamente puede ayudarte a tomar decisiones más seguras para preservar tu salud y lo primero que cambia es la presión arterial.

Cuando el cuerpo entra en contacto con agua caliente, ocurre un proceso llamado vasodilatación. Esto significa que los vasos sanguíneos se expanden para disipar calor, este cambio puede provocar un descenso temporal de la presión arterial, sensación de mareo al levantarse, y en algunos casos debilidad momentánea o visión borrosa.

En personas con presión baja, deshidratación o sensibilidad cardiovascular, estos efectos pueden sentirse con mayor intensidad, especialmente si el baño se realiza en momentos del día donde la presión arterial ya es naturalmente más baja.

Uno de los aspectos más importantes es el factor temperatura, ese contraste entre el agua y el ambiente, si te bañas con agua muy caliente y luego sales a un entorno frío, el cuerpo experimenta un choque térmico.

Este proceso obliga al sistema cardiovascular a trabajar rápidamente para contraer los vasos sanguíneos, regular la temperatura interna, mantener la presión arterial estable.

En personas sensibles, este cambio brusco puede generar escalofríos intensos, palpitaciones, sensación de falta de aire, no es frecuente que cause complicaciones graves en personas sanas, pero sí puede resultar incómodo o provocar caídas si ocurre un mareo repentino.

¿Por qué la hora del día en que nos bañamos puede influir en nuestra salud?

El cuerpo sigue un ritmo circadiano, es decir, un ciclo natural de 24 horas que regula funciones como la presión arterial, la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca.

En la mañana temprano, por ejemplo, la presión arterial tiende a estar más baja. Por la noche, el cuerpo entra en una fase de relajación progresiva.

Bañarse en estos momentos, especialmente con agua muy caliente, puede amplificar los cambios fisiológicos naturales del organismo.

Aunque bañarse es seguro en la mayoría de los casos, ciertas circunstancias pueden incrementar la probabilidad de malestar, haber comido en exceso antes del baño, estar deshidratado, tomar medicamentos que afectan la presión arterial.

El riesgo más subestimado son las caídas, uno de los problemas más comunes asociados al baño no es el agua en sí, sino las caídas dentro o al salir de la ducha.

El mareo leve, combinado con superficies húmedas y resbaladizas, puede generar accidentes domésticos que podrían haberse evitado con medidas simples como levantarse lentamente, usar alfombrillas antideslizantes.

Entonces, ¿hay una hora más segura para bañarse?, no existe una “hora peligrosa universal”. Lo importante es considerar, temperatura ambiental moderada, agua templada en lugar de extremadamente caliente.

No bañarse inmediatamente después de despertar si se siente debilidad, evitar hacerlo justo antes de dormir si el agua es demasiado caliente y eleva la frecuencia cardíaca.

Muchas personas encuentran que el mejor momento es cuando el cuerpo ya está activo, hidratado y el ambiente no es frío. Si los síntomas persisten, consultar con un profesional de la salud puede ayudar a descartar condiciones subyacentes.

Share