Muchos padres se sorprenden al ver que su bebé, incluso cuando está dormido, se asusta de repente y abre los brazos como si fuera a caerse.
Aunque puede parecer inquietante para los padres, en la mayoría de los casos se trata de un mecanismo natural del desarrollo infantil. Este comportamiento forma parte de los llamados reflejos primitivos, movimientos automáticos con los que los bebés llegan al mundo y que cumplen una función clave durante los primeros meses de vida.
¿Qué son los reflejos primitivos?
Los reflejos primitivos son respuestas automáticas del sistema nervioso que aparecen desde el nacimiento. No requieren aprendizaje ni intención consciente: el cuerpo del bebé reacciona solo, como parte de un “sistema de seguridad” biológico.
Estos reflejos ayudan a la supervivencia temprana, indican el correcto funcionamiento neurológico, desaparecen gradualmente a medida que el cerebro madura, con el tiempo, son reemplazados por movimientos voluntarios y coordinados.
El reflejo de Moro: la alarma de seguridad más conocida
Uno de los reflejos más llamativos en los recién nacidos es el Reflejo de Moro, también conocido como reflejo de sobresalto.
En este el bebé abre bruscamente los brazos, luego los cierra como en un abrazo, a veces llora o se sobresalta o si está dormido puede seguir durmiendo.
Puede activarse por un ruido fuerte en el ambiente, un movimiento brusco o un cambio repentino de posición, desde una perspectiva evolutiva, este reflejo funcionaba como un intento de aferrarse al cuidador ante una posible caída.
El reflejo de búsqueda: encontrar alimento sin pensarlo
Otro reflejo fundamental es el Reflejo de Búsqueda, cuando se roza suavemente la mejilla del bebé, gira la cabeza hacia el estímulo, abre la boca buscando succionar.
Este reflejo, junto con el de succión, permite que el recién nacido encuentre alimento incluso antes de comprender la sensación de hambre. Es una muestra de cómo el cuerpo prioriza funciones esenciales desde el primer día.
El reflejo de prensión: un agarre sorprendente
Muchos padres notan que el bebé aprieta su dedo con una fuerza inesperada, esto se debe al Reflejo de Prensión, se activa al tocar la palma de la mano, el bebé cierra los dedos con fuerza, es involuntario y automático.
Este reflejo está relacionado con la necesidad de mantener contacto físico, algo fundamental para la seguridad y el vínculo en los primeros meses de vida.
¿Hasta cuándo son normales estos reflejos?
Los reflejos primitivos no duran para siempre. En general, el reflejo de Moro suele desaparecer entre los 4 y 6 meses, el reflejo de búsqueda se atenúa alrededor de los 3 a 4 meses, el reflejo de prensión manual desaparece progresivamente durante el primer semestre.
Su aparición y desaparición en los tiempos esperados es una señal importante del desarrollo neurológico. Aunque estos reflejos suelen ser normales, es recomendable comentarlos en las revisiones pediátricas, especialmente si:
– Un reflejo no aparece
– Persiste más allá de la edad esperada
– Se presenta solo en un lado del cuerpo
– Se acompaña de otros signos que llamen la atención
El pediatra evalúa estos reflejos como parte del seguimiento del desarrollo infantil.
Los reflejos primitivos demuestran que el cuerpo del bebé tiene respuestas incluso antes de conocer las preguntas. Son mecanismos temporales, diseñados para proteger, alimentar y mantener el vínculo durante una etapa clave de la vida.
Con el tiempo, estos “sistemas automáticos” se apagan para dar paso al aprendizaje, la coordinación y el movimiento consciente.
Este contenido es informativo y educativo. La evaluación de los reflejos primitivos forma parte del control del desarrollo neurológico infantil, pero no sustituye la valoración médica, cualquier duda debe consultarse con un pediatra.