Sentir interés por otra persona al mismo tiempo que se mantiene una relación estable es una situación que suele generar opiniones divididas y, en muchos casos, inquietud en la misma persona que lo está pasando.
Para algunas personas que pasan por esto, la situación despierta culpa o confusión; mientras que otras lo perciben como algo natural. La realidad es que esta situación es más frecuente de lo que se cree y puede interpretarse desde distintos enfoques.
Desde la psicología, muchos especialistas afirman que sentirse atraído por alguien más no implica necesariamente que la relación estable que se tiene esté condenada al fracaso ya que el ser humano convive a diario con múltiples estímulos, por lo que es normal que surjan atracciones pasajeras.
En numerosos casos, este tipo de atracción puede estar relacionada con vacíos dentro de la relación estable, cuando la pareja entra en una etapa de monotonía o ciertas necesidades emocionales no se sienten cubiertas, es más probable que aparezca interés por alguien que represente aquello que se percibe como ausente.
También influye el llamado “factor novedad”. Con el tiempo, la intensidad emocional inicial suele disminuir, lo que hace que lo nuevo o desconocido resulte más atractivo. Este fenómeno está asociado a la dopamina, una sustancia vinculada al placer y la motivación, que tiene un papel importante en las primeras etapas del enamoramiento.
Sin embargo, hay situaciones en las que la atracción persistente hacia otras personas mientras se tiene una relación estable puede evidenciar problemas más profundos.
Cuando el interés deja de ser ocasional y se transforma en un deseo constante de iniciar otra relación, podría indicar que el vínculo actual ya no satisface las necesidades emocionales. En estos casos, se aconseja actuar con honestidad y reflexionar sobre si la relación puede fortalecerse o si es momento de replantear el camino en común.
La culpa es algo que suele estar muy presente en estas situaciones. Muchas personas asocian la atracción externa con una traición, pero los especialistas hacen una distinción clara entre pensar y actuar. Mientras no se traduzca en una infidelidad, el sentimiento por sí solo no necesariamente rompe el compromiso.
En este contexto, la comunicación dentro de la pareja es clave. Hablar de lo que se siente de forma respetuosa y sin reproches puede reforzar la confianza y ayudar a aclarar inseguridades, en ciertos casos, estas situaciones son una oportunidad para renovar la relación.